Describir la prevalencia, coexistencia y factores asociados con el control clínico del asma y la rinitis alérgica en estudiantes de medicina de la Universidad de Panamá.
Estudio observacional, transversal y analítico, con una segunda fase de seguimiento para evaluación del control de asma y rinitis alérgica, entre agosto y diciembre de 2024. Se aplicaron cuestionarios diagnósticos validados para asma y rinitis en formato digital. Los participantes con diagnóstico médico previo y/o cuestionarios positivos completaron las escalas ACT y RCAT para evaluar el control clínico. Se empleó estadística descriptiva, χ2 y coeficiente omega de McDonald para confiabilidad interna.
Se analizaron 292 encuestas válidas (62.7% mujeres; edad media 21,2 años). La prevalencia de asma fue de 9.6% y de rinitis de 41.8%. De los pacientes con asma, el 85.7% tuvo rinitis concomitante (p < 0.001). El 80% de los casos de asma tuvieron buen control clínico vs 36.6% en quienes padecieron rinitis. Menos del 25% de los casos de rinitis tuvo seguimiento médico y el 85.2% se automedicaron.
La coexistencia de asma y rinitis fue frecuente en estudiantes de medicina, predominando el buen control de asma frente al deficiente control de rinitis.
To estimate the prevalence of asthma and allergic rhinitis and to identify factors related to treatment among medical students at the University of Panama.
This was an observational, cross-sectional, and analytical study with a follow-up phase to assess asthma and allergic rhinitis control between August and December 2024. Validated diagnostic questionnaires for asthma and rhinitis were administered digitally. Participants with a prior medical diagnosis and/or positive questionnaires completed the ACT and RCAT scales to evaluate clinical control. Descriptive statistics, chisquare tests, and McDonald’s omega coefficient were used for internal reliability.
292 valid surveys were analyzed (62.7% women; mean age 21.2 years). The prevalence of asthma was 9.6% and of rhinitis 41.8%. Of the patients with asthma, 85.7% had concomitant rhinitis (p < 0.001). Eighty percent of asthma cases were well controlled clinically, compared to 36.6% of those with rhinitis. Less than 25% of rhinitis cases received medical follow-up, and 85.2% self-medicated.
The coexistence of asthma and rhinitis was frequent among medical students, with good asthma control predominating over poor rhinitis control.
El asma afecta a más de 250 millones de personas en todo el mundo y causa una mortalidad ajustada por edad de 5.8 por cada 100,000 habitantes. Su prevalencia varía del 1 al 32%, dependiendo de la región y los criterios diagnósticos.[1] La rinitis alérgica es la comorbilidad más frecuente, incluso en 80% de los casos, con principal predominio en mujeres.[2]
La prevalencia mundial de rinitis alérgica alcanza 21.6% cuando se define por síntomas. En América Latina se han reportado cifras entre 3.5 y 54.5%, influenciadas por factores ambientales, exposición a alérgenos y predisposición individual.[3] En Panamá, un estudio local identificó síntomas de rinitis en 37.6% de los pacientes con asma.[4]
El asma y la rinitis afectan la calidad de vida al alterar el sueño, la concentración y el desempeño académico o laboral. El control inadecuado o la falta de tratamiento de la rinitis se asocian con mayor frecuencia de exacerbaciones asmáticas y con peor función respiratoria. Esta relación ha sido poco explorada en adultos jóvenes, donde factores como el estrés y la automedicación pueden modificar su curso clínico.[5],[6]
Para estudios epidemiológicos se han validado en México cuestionarios diagnósticos con alta sensibilidad y especificidad: el Cuestionario Diagnóstico de Rinitis Alérgica para Estudios Epidemiológicos y el Cuestionario Diagnóstico de Asma para Estudios Epidemiológicos.[7],[8]
El tratamiento incluye medidas ambientales, farmacológicas e inmunoterapia; sin embargo, la adherencia suele verse afectada por la percepción de gravedad y la automedicación, frecuente en adultos jóvenes.[9] El control clínico se evalúa mediante instrumentos validados como el Asthma Control Test (ACT) y el Rhinitis Control Assessment Test (RCAT).[10],[11]
Existe evidencia limitada sobre el asma y la rinitis en adultos jóvenes y población universitaria, así como sobre los factores que influyen en su control. Este estudio busca llenar ese vacío, por lo que el objetivo fue: describir la prevalencia, coexistencia y factores asociados con el control clínico del asma y la rinitis alérgica en estudiantes de medicina.
Estudio observacional, transversal y analítico con una segunda fase de seguimiento para evaluar el control del asma y la rinitis en estudiantes de medicina de la Universidad de Panamá, entre agosto y diciembre de 2024.
El muestreo fue no probabilístico de tipo consecutivo. Los estudiantes fueron invitados mediante medios virtuales y en actividades presenciales, completando cuestionarios digitales autoaplicados. De los 1,164 estudiantes matriculados en el semestre, 306 respondieron la encuesta con tasa de respuesta de 26.3%.
El estudio se desarrolló en dos fases (Figura 1). En la fase 1, se emplearon instrumentos diagnósticos validados para estudios epidemiológicos: el Cuestionario Diagnóstico de Rinitis Alérgica para Estudios Epidemiológicos y el Cuestionario Diagnóstico de Asma para Estudios Epidemiológicos.[7],[8] Se incluyeron estudiantes mayores de 18 años matriculados en la Facultad de Medicina que aceptaron participar mediante consentimiento informado digital; se excluyeron las respuestas incompletas.
En la fase 2 se utilizaron las versiones en español de la Prueba de Control del Asma (ACT; ≥20 bien controlado, 16–19 parcialmente controlado, ≤15 mal controlado) y la Prueba de Control de Rinitis (RCAT; ≥21 bien controlado, <21 mal controlado).[12]–[14] Se incluyeron los participantes con encuesta positiva y/o diagnóstico médico previo de asma o rinitis que aceptaron ser contactados.
Para cada enfermedad se consideraron tres definiciones de caso: 1) diagnóstico médico autoinformado, 2) cuestionario diagnóstico positivo y 3) combinación de ambos (autoinforme y/o cuestionario). La prevalencia principal se basó en los cuestionarios validados.
El análisis estadístico se realizó en Jamovi 2.6.44 a partir de una base de datos en Microsoft Excel 16.102.2. Se empleó estadística descriptiva con medias y desviación estándar para variables cuantitativas, y frecuencias absolutas y relativas para cualitativas. Se calcularon intervalos de confianza del 95% para proporciones. La asociación entre variables y diagnóstico de asma o rinitis se evaluó mediante las pruebas χ2 o de Fisher, según correspondiera. La confiabilidad interna de los instrumentos se verificó con el coeficiente omega de McDonald (Ω).
Se recolectaron 306 encuestas; 14 fueron excluidas por no cumplir los criterios de inclusión, quedando 292 válidas para el análisis. De estas, 130 estudiantes cumplieron los criterios clínicos de interés y se agruparon según diagnóstico para la segunda fase, completada por 97 participantes (Figura 1).
Los participantes tuvieron una edad media de 21.2 años (DE = 2.2) y el 62,7% (n = 183) fueron mujeres. El cuestionario identificó asma en 9.6% (n = 28) de los estudiantes, mientras que el 20,9% (n = 61) reportó diagnóstico médico y el 25% (n = 73) cumplió al menos uno de los dos criterios. La concordancia entre ambas definiciones fue débil (κ = 0.26; IC95%: 0.10 – 0.42). El cuestionario mostró consistencia interna aceptable (Ω = 0.71). Entre los asmáticos por cuestionario, el 85.7% (n = 24) presentó rinitis concomitante (p < 0.001).
En el análisis sintomático los estudiantes con asma reportaron con mayor frecuencia antecedentes familiares de alergia en 96.4% (n = 27), tos recurrente en 78.6% (n = 22) y tos que aumentaba con el frío en 78.6% (n = 22). Cuadro 1
| Síntomas | Prevalencia del síntoma | n | Frecuencia de síntomas en pacientes con asma | n | p |
|---|---|---|---|---|---|
| Antecedentes Familiares de alergia | 66.1% | 193 | 96.4% | 27 | <0.0001 |
| Cuadros de tos recurrentes | 32.9% | 96 | 78.6% | 22 | <0.0001 |
| Tos que aumenta con el frío | 37.7% | 110 | 78.6% | 22 | <0.0001 |
| Tos que aumenta con ejercicio | 18.2% | 53 | 53.6% | 15 | <0.0001 |
| Tos de predominio nocturno | 19.9% | 58 | 53.6% | 15 | <0.0001 |
| Sibilancias recurrentes | 7.9% | 23 | 64.3% | 18 | <0.0001 |
| Dificultad respiratoria | 15.1% | 44 | 64.3% | 18 | <0.0001 |
| Opresión torácica | 14.0% | 41 | 71.4% | 20 | <0.0001 |
| Tos con cuadros catarrales recurrentes | 8.6% | 25 | 35.7% | 10 | <0.0001 |
El cuestionario identificó rinitis en 41.8% (n = 122) de los estudiantes, mientras que el 21.2% (n = 62) reportó diagnóstico médico y el 47.9% (n = 140) cumplió al menos uno de los dos criterios. La concordancia entre ambas definiciones fue débil (κ = 0.27; IC95%: 0.12–0.42). El cuestionario mostró alta confiabilidad (Ω = 0.83). Entre los positivos por cuestionario, el 19.7% (n = 24) reportó coexistencia de asma, y el sexo femenino se asoció con rinitis (OR = 2.04; IC95%: 1.24–3.36; p = 0.005).
En los casos de rinitis, los síntomas predominantes fueron cuadros catarrales recurrentes en 100% (n = 122), congestión nasal desencadenada por frío en 94.3% (n = 115) y síntomas más frecuentes en la noche o en la mañana en 91% (n = 111). Cuadro 2
| Síntomas | Prevalencia del síntoma | n | Frecuencia de síntomas en pacientes con rinitis | n | p |
|---|---|---|---|---|---|
| Antecedentes familiares de alergia | 65.4% | 191 | 89.3% | 109 | <0.0001 |
| Cuadros catarrales recurrentes | 56.8% | 166 | 100.0% | 122 | <0.0001 |
| Más frecuentes en la noche y/o en la mañana | 63.0% | 184 | 91.0% | 111 | <0.0001 |
| Estornudos en Salva | 46.2% | 135 | 77.9% | 95 | <0.0001 |
| Síntomas catarrales acompañados de tos recurrente | 22.9% | 67 | 34.4% | 42 | <0.0001 |
| Congestión por frío | 69.5% | 203 | 94.3% | 115 | <0.0001 |
| Congestión por olores fuertes | 34.2% | 100 | 60.7% | 74 | <0.0001 |
| Comezón nasal | 59.6% | 174 | 89.3% | 109 | <0.0001 |
| Síntomas oculares concomitantes | 50.7% | 148 | 82.8% | 101 | <0.0001 |
| Muestra línea o marca sobre la nariz | 16.4% | 48 | 32.8% | 40 | <0.0001 |
| Ojeras al enfermar | 37.3% | 109 | 64.8% | 79 | <0.0001 |
En la segunda fase se analizaron 97 formularios válidos de estudiantes con diagnóstico médico y/o cuestionario positivo. De ellos, 45 tuvieron asma y 82 rinitis, incluidos casos con ambas condiciones.
De los 45 estudiantes con asma, el 88.9% (n = 40) reportó diagnóstico médico y 33.3% (n = 15) cumplieron criterios por cuestionario; el 15.6% (n = 7) refirió controles periódicos y 15 (33.3%) estaban en tratamiento. En los tratados (n = 15), el ACT promedió 21.3 (DE = 3.8; rango 14–25): bien controlada 80% (n = 12), parcialmente controlada 13.3% (n = 2) y mal controlada 6.7% (n = 1).
Los fármacos más usados fueron SABA 33.3% (n = 5) e ICS + SABA 33.3% (n = 5), seguidos de ICS + LABA 13.3% (n = 2) y esquemas múltiples 13.3% (n = 2). Cuadro 3
| Categoría | Ejemplos incluidos | n | % de usos |
|---|---|---|---|
| Medicación de rescate (SABA) | Salbutamol | 5 | 33.3% |
| Monoterapia con ICS | Beclometasona, fluticasona, mometasona | 1 | 6.7% |
| ICS + SABA | Beclometasona + salbutamol | 5 | 33.3% |
| ICS + LABA | Formoterol + budesonida / fluticasona + LABA | 2 | 13.4% |
| ICS + LABA + otros | Formoterol + budesonida + fluticasona + montelukast / ICS + antihistamínicos | 2 | 13.3% |
Durante el último año, 16 de 45 estudiantes con asma (35.6%) reportaron al menos una exacerbación. Las principales razones para no continuar el tratamiento fueron baja percepción de síntomas en 80% (n = 36), decisión autónoma en 10% (n = 5), dificultades en la relación médico-paciente en 6.7% (n = 3) y factores emocionales en 3.3% (n = 1).
En el grupo con rinitis (n = 82), el 86.6% (n = 71) cumplió criterios positivos por cuestionario y el 59.8% (n = 49) reportó diagnóstico médico confirmado.
El 65.9% (n = 54) indicó recibir tratamiento farmacológico y, entre ellos, el 64.8% (n = 35) refirió prescripción médica. Los medicamentos más usados fueron antihistamínicos orales 92.6% (n = 50) y esteroides nasales 33.3% (n = 18). Cuadro 4
| Medicamento | n | % de uso |
|---|---|---|
| Antihistamínicos orales | 50 | 92.6% |
| Esteroides nasales | 18 | 33.3% |
| Cromoglicato sódico nasal | 5 | 19.3% |
| Solucion salina | 3 | 5.6% |
| Descongestionantes nasales | 2 | 3.7% |
| Antileucotrienos (Montelukast) | 2 | 3.7% |
El puntaje promedio del RCAT fue 19.8 (DE = 4.2). Con el punto de corte RCAT ≥21, el 52.4% (n = 44) mostró control inadecuado y el 47.6% (n = 40) buen control. Entre los tratados, el 50% (n = 27) alcanzó buen control; entre los no tratados, el 42.9% (n = 12).
Solo el 24.1% (n = 13) de quienes recibían tratamiento reportó controles médicos. Ante síntomas agudos, el 85.2% (n = 46) recurrió a automedicación y el 14.8% (n = 8) obtuvo medicación con receta. Entre los no tratados (27%, n = 22), las principales razones fueron percepción de síntomas leves 57.1% (n = 12) y dificultades en la relación médico-paciente 25.7% (n = 6).
Este estudio evalúa la prevalencia y coexistencia de asma y rinitis en adultos jóvenes, así como el grado de control de ambas enfermedades, en un grupo poco explorado pese a su relevancia creciente. Ambas enfermedades muestran una tendencia global ascendente, sobre todo en países de ingresos medios, lo que refuerza la necesidad de comprender su comportamiento en esta etapa.[15]
En cuanto a la prevalencia de asma basada en síntomas observada (9,6%), esta fue ligeramente superior al promedio regional estimado en 6.8% (IC95%: 5.7–8.0) en estudios latinoamericanos.[16] En Argentina, un estudio en población de 20 a 44 años reportó una prevalencia de 6,4% (6). En Ecuador, un estudio basado en cuestionarios sintomáticos aplicados en mayores de 21 años reportó prevalencias de sibilancias en el último año de 6.3%. De forma concordante, un studio australiano describió prevalencias de asma de 7% en adolescentes y 13% en adultos, con predominio femenino y alta coexistencia de rinitis.[18],[19] Estas diferencias deben interpretarse considerando la heterogeneidad de los métodos diagnósticos y la ausencia de confirmación espirométrica en nuestra población, lo que podría haber sobreestimado la frecuencia real.
En Panamá, estudios en población adulta han reportado prevalencias de asma cercanas al 10% y coexistencia de síntomas de rinitis en alrededor del 40% de los casos. En nuestra muestra de adultos jóvenes se observaron proporciones similares, en concordancia con la tendencia descrita previamente en el país.[4]
Respecto al control clínico del asma basada en el cuestionario de ACT, encontramos que fue alto (80%), y superior al promedio reportado en adultos latinoamericanos (43%) y en estudios universitarios de la región (60%).[20],[21]
El control de la rinitis fue menos favorable observamos un (52.4 %) de control inadecuado, similar a reportes regionales del estudio RINOLA, donde el 81% de los pacientes presentó rinitis persistente y 59.4% tuvo control inadecuado, a pesar del uso frecuente de antihistamínicos orales y esteroides nasales. En particular, reportaron que el uso crónico de descongestionantes nasales se asoció con efectos adversos frecuentes, como sequedad nasal, cefalea y ansiedad en más de la mitad de los usuarios.[20]–[23]
La evidencia en adultos jóvenes es escasa. En Europa, MASK-air ha mostrado que los adultos jóvenes tienden a un control menos favorable del asma y la rinitis, pese a una adherencia terapéutica similar.[17] Y aunque la literatura actual no ha demostrado una correlación directa entre la formación médica y el control sintomático, el mayor porcentaje de control en los estudiantes de medicina podría ser un resultado de una mejor comprensión de su enfermedad, o mayor conciencia de usar tratamiento en asma. Esto podría disminuir la autopercepción de necesitar mantener un seguimiento médico constante, aunque continúen con sus medicamentos. En quienes no mantengan un control adecuado, la percepción del conocimiento médico podría traer mayor autonomía al conseguir y aplicarse sus medicamentos, aún y sin seguimiento médico formal.
El posible fenómeno de remisión parcial de asma descrito en adultos jóvenes podría influir en este mejor control percibido positivamente, al haber una disminución de la presentación sintomática al ser los estudiantes de medicina un grupo de menor edad en promedio que la población adulta en general. No obstante, la automedicación y la ausencia de supervisión clínica observadas en este grupo introducen un sesgo potencial en la estimación del control.[19]
A diferencia del asma, en la rinitis aproximadamente la mitad de los estudiantes tenía un control inadecuado, una posibilidad es que se minimice su importancia clínica, y/o se adapten a los síntomas considerándose parte de su vida normal. Además, que los tratamientos se prescriban solo cuando aparecen síntomas y no de forma preventiva.
La interpretación de estos resultados debe considerar posibles fuentes de sesgo. El uso de cuestionarios autoaplicados puede inducir sobreestimación del control por deseabilidad social, particularmente en estudiantes de medicina. Asimismo, la automedicación y la falta de seguimiento especializado documentadas en este grupo limitan la validez externa de los hallazgos. Estos factores podrían explicar la discrepancia entre el control percibido y el control clínico real descrita en otras poblaciones jóvenes.
Los resultados respaldan la necesidad de intervenciones educativas en salud respiratoria, además de generar conciencia sobre la automedicación y la necesidad de un seguimiento médico adecuado, aun siendo médicos en formación.
La principal limitación fue la ausencia de confirmación diagnóstica mediante espirometría, lo que impide validar objetivamente los casos identificados por cuestionario y podría haber sobreestimado la prevalencia de asma. El diseño transversal restringe la inferencia causal, y el muestreo digital consecutivo pudo atraer participantes más interesados en su salud. La concordancia entre el diagnóstico médico y el cuestionario fue débil para asma (κ = 0.26) y rinitis (κ = 0.27), hallazgo esperado en estudios basados en autoinforme y que refuerza la utilidad de instrumentos estandarizados para la detección comunitaria. Aun con estas limitaciones, la aplicación uniforme de cuestionarios validados y la alta tasa de respuesta aportan solidez metodológica al análisis.
Este estudio proporciona evidencia actual sobre la frecuencia y el control del asma y la rinitis en adultos jóvenes, y respalda la integración de herramientas diagnósticas estandarizadas en programas de salud universitaria orientados a la detección y seguimiento temprano de enfermedades respiratorias.