Determinar la prevalencia de sensibilización a alérgenos alimentarios en pacientes pediátricos y adultos con enfermedades alérgicas.
Estudio prospectivo, descriptivo, observacional, y transversal, efectuado en pacientes pediátricos y adultos, atendidos en el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, entre agosto de 2024 a mayo de 2025. Se identificaron los factores sociodemográficos y clínicos asociados, y se llevaron a cabo pruebas cutáneas tipo prick a pacientes con enfermedades alérgicas y sospecha de alergia a alimentos.
Se registraron 90 pacientes. El 26.6% tuvo sensibilización a alérgenos alimentarios y el 22.2% cumplió criterios de alergia. La rinitis alérgica fue la comorbilidad más frecuente. Se encontró asociación estadísticamente significativa entre mayor edad y sensibilización a alérgenos alimentarios (p = 0.021), no así con alergia alimentaria (p = 0.28). Los principales alérgenos implicados fueron: nuez de nogal, caseína, cacahuate y camarón.
La alergia alimentaria es un evento frecuente en pacientes con antecedentes alérgicos. Los hallazgos coinciden con estudios previos y subrayan la necesidad de continuar investigando esta alteración en la población mexicana.
To determine the prevalence of sensitization to food allergens in pediatric and adult patients with allergic diseases.
A prospective, descriptive, observational, and cross-sectional study was conducted on pediatric and adult patients treated at the General Hospital of Mexico Dr. Eduardo Liceaga, between August 2024 and May 2025. Associated sociodemographic and clinical factors were identified, and prick skin tests were performed on patients with allergic diseases and suspected food allergies.
A total of 90 patients were registered. The 26.6% presented sensitization to food allergens, and 22.2% met allergy criteria. Allergic rhinitis was the most common comorbidity. A statistically significant association was found between older age and the presence of food allergen sensitization (p = 0.021), but not with food allergy (p = 0.28). The main allergens involved were walnut, casein, peanut, and shrimp.
Food allergy is common in patients with a history of allergies. The findings are consistent with previous studies and underscore the need for further research into this condition in the Mexican population.
La sensibilización o alergia alimentaria es una reacción del sistema inmune frente a estímulos antigénicos los cuales debería tolerar. Góngora M. et al.,[1] consideraron que la alergia alimentaria es la primera manifestación de atopia, la cual puede evolucionar a rinitis y asma, sobre todo en la población infantil, lo cual se conoce como marcha atópica.[1] El mecanismo que inicia la sensibilización es la producción de inmunoglobulina E (IgE), contra moléculas alimentarias. En exposiciones subsecuentes al alérgeno inician los síntomas clínicos como: urticaria, angioedema, disnea, y anafilaxia, eventos regularmente considerados parte del cuadro alérgico.[2] Incluso existen mecanismo no mediados por IgE en los que intervienen células T y citocinas inflamatorias. Estas se manifiestan más frecuentemente como enterocolitis, protocolitos, o manifestadas como una dermatitis de contacto.[3],[4] Salazar Mallen, consideró que la alergia alimentos, no solo es producto de estos antígenos ingeribles, porque muchos son degradados por el tubo digestivo, haciéndolos menos inmunogénicos; sin embargo, algunas proteínas pueden atravesar la barrera de la mucosa gastrointestinal y conservar su alergenicidad sobre todo en condiciones de daño epitelial y en pacientes con edades tempranas. Todo este proceso permite que estas proteínas actúen como alérgenos incluso en pequeñas cantidades y bajo condiciones fisiológicas y patológicas específicas.[5] E. Guevara,[6] partiendo de esta base fisiológica, en una investigación sobre Alergia Alimentaria realizado en la unidad de Alergia en el Hospital General de México demostró que no solo influye el estado natural de los alimentos para desencadenar una reacción alérgica o sensibilización alimentaria, sino también los productos digestivos pueden estimular esta respuesta inmunológica. Esta observación fue demostrada al realizar pruebas cutáneas con extractos de alimentos en diferentes estados: natural y sometidos a digestión péptica y tripsínica, observando que las pruebas prick pueden ser negativas para el alimento en estado natural, pero positivas cuando este ha sido digerido in vitro. Lo que destaca la importancia de considerar el estado del alimento al evaluar la sensibilización alergénica.[6] La exposición repetida al alérgeno puede causar síntomas clínicos como urticaria, angioedema, problemas respiratorios y, en casos graves, afectaciones sistémicas.[3]
La alergia alimentaria representa una condición inmunológica, cuya prevalencia ha aumentado en las últimas décadas en especial en la población mexicana;[7] razón por la que este estudio busca aportar evidencia local sobre la prevalencia y características de la sensibilización alimentaria en una cohorte de pacientes alérgicos atendidos en un centro de alta referencia.
Se estima que la prevalencia de alergia alimentaria fluctúa entre el 2.1 y 10% en todo el mundo, con un aumento notable en las últimas décadas, especialmente en las zonas industriales en países de occidente. Estas manifestaciones alérgicas son más frecuentes en niños que en adultos, y generalmente inciden en menores de 3 años (entre el 3 y 15 %) que en en adultos mayores (del 6 al 8%); entre los factores que favorecen su aparición se incluyen la predisposición genética (atopia), los hábitos alimentarios, las condiciones ambientales, regulaciones epigenéticas y factores maternos. Es particularmente significativo el efecto de tener antecedentes familiares de enfermedades como la rinitis alérgica, el asma, la urticaria y la dermatitis atópica.[4] La sensibilización a estos alérgenos puede ser identificada a través de exámenes de piel.[5]
Después de originarse las inmunoglobulinas, estas se fijan a receptores de alta afinidad (FCεR1) en mastocitos y basófilos, quedando sensibilizados para un futuro contacto. En una segunda exposición al alimento, estos mastocitos y basófilos liberan mediadores inflamatorios como histamina, prostaglandinas y leucotrienos, que los síntomas clínicos ya descritos.[6],[8]–[11] También se ha descrito que la sensibilización puede ocurrir por vías distintas a la oral, por ejemplo; el conducto respiratorio o la piel, aunque el intestino sigue siendo la principal vía de ingreso para la mayor parte de los alérgenos.[4]
Con base en lo anterior, el objetivo de este estudio fue: determinar la prevalencia de sensibilización a alérgenos alimentarios en pacientes pediátricos y adultos con enfermedades alérgicas.
Estudio prospectivo, descriptivo, observacional y transversal, llevado a cabo en pacientes pediátricos y adultos con antecedentes de enfermedades alérgicas, en quienes se elaboró su historia clínica y se efectuó la medición de IgE total y eosinófilos. Se seleccionaron pacientes que acudieron al servicio de Alergia e Inmunología Clínica del Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, entre agosto de 2024 a mayo de 2025, que contaban con antecedentes de ingestión de ciertos alimentos, de 1 a 60 años, a quienes se le practicaron pruebas cutáneas por punción, o prick test (un método diagnóstico utilizado para identificar la sensibilización inmediata o tipo I), con antígenos alimentarios no estandarizados compuestos por glicerol 50%, fenol 0.4%, NaCL 0.9% como: pescado blanco, camarón, merluza, harina de maíz, caseína, almendras, nuez de nogal, cacahuate, cacao y trigo; además de proteínas de huevo como ovoalbúmina y ovomucoide; yema, alfa-lactaoalbumina, beta-lactoglobulina y clara en concentraciones 1000ug/mL, excepto camarón 2000 Ug/mL y almendra 750 Ug/mL. Se utilizó como control negativo solución glicerinada y como control positivo histamina, con una concentración de 1:20 p/v. Considerando una prueba positiva la que mostró 3 mm por arriba del control negativo.
El análisis estadístico se desarrolló con el programa SPSS v25 para análisis de frecuencia, pruebas de χ2 y t de Student. Se consideró significativo el valor de p <0.05. Las variables analizadas fueron: edad, sexo, lugar de procedencia, diagnóstico alérgico, sensibilización alimentos, alergia alimentos y antecedentes heredo familiares. El análisis estadístico se llevő a cabo con el programa SPSS v25.
Se incluyeron 90 pacientes, a quienes se realizaron pruebas cutáneas tipo Prick, tantos pediátricos como adultos con enfermedades alérgicas y sospecha de alergia a alimentos. La mediana de edad fue de 25.6 años (RIC 7.0-42.0); 65.6% fueron mujeres (Figura 1, Cuadro1). El 80% reportó antecedentes heredofamiliares de enfermedades alérgicas. La mayoría de los pacientes residían en zona urbana (68.9%). La sensibilización a alimentos apareció en un 38.9%, mientras que alergia alimentaria confirmada se observó en el 22.2%. El 50% reportó valores de IgE total por arriba de 150 UI/mL y el 33.3% mostró eosinofilia >3%.
| Variable | n (%) |
|---|---|
| Edad (años); mediana (RIC) | 25.6% [7.0-42.0] |
| Sexo masculino | 31 (34.4%) |
| Sexo femenino | 59 (65.6%) |
| Antecedentes heredofamiliares: Sí | 72 (80.0%) |
| Zona urbana | 62 (68.9%) |
| IgE total >150 UI/mL | 45 (50.0%) |
| Eosinófilos >3% | 30 (33.3%) |
| Alergia alimentos confirmada | 20 (22.2%) |
| Sensibilización a alimentos | 35 (38.9%) |
En cuanto a las características clínicas de la muestra, la más común de las enfermedades alérgicas fue la rinitis alérgica. Del total de pacientes, 24 (26.6%) tuvieron sensibilización a alérgenos alimentarios y 20 (22.2%) reportaron alguna alergia alimentaria. Figura 2
Los alérgenos con la mayor tasa de respuesta positiva en las pruebas cutáneas fueron la nuez de nogal (21.1%), la caseína (20%), el cacahuate (18.9%) y camarón (16.7%); el resto de las tasas de respuesta positiva oscilaron entre el 6.7 y 12.2%. Figura 3
Respecto de los factores de riesgo considerados para este estudio, se observó significación estadística entre mayor edad y sensibilización a alérgenos alimentarios (p = 0.021), no así con alergia alimentaria (p = 0.28). El sexo y los antecedentes heredofamiliares de enfermedades alérgicas no mostró asociación significativa con la sensibilización a alérgenos alimentarios ni con alergia alimentaria.
En cuanto a las características clínicas de la muestra, la más común de las enfermedades alérgicas fue la rinitis alérgica. Del total de pacientes, 24 (26.6%) tuvieron sensibilización a alérgenos alimentarios y 20 (22.2%) reportaron alguna alergia alimentaria. Figura 2
Los alérgenos con la mayor tasa de respuesta positiva en las pruebas cutáneas fueron la nuez de nogal (21.1%), la caseína (20%), el cacahuate (18.9%) y camarón (16.7%); el resto de las tasas de respuesta positiva oscilaron entre el 6.7 y 12.2%. Figura 3
Respecto de los factores de riesgo considerados para este estudio, se observó significación estadística entre mayor edad y sensibilización a alérgenos alimentarios (p = 0.021), no así con alergia alimentaria (p = 0.28). El sexo y los antecedentes heredofamiliares de enfermedades alérgicas no mostró asociación significativa con la sensibilización a alérgenos alimentarios ni con alergia alimentaria.
Este ensayo, diseñado para distinguir aspectos relacionados con la frecuencia de sensibilización a alérgenos y alergia alimentarios en pacientes con enfermedades alérgicas evidencia aspectos relevantes. Las cifras de prevalencia de sensibilización y alergia alimentaria se encontraron dentro del amplio rango reportado en los antecedentes citados en la bibliografía. Esto puede deberse a distintos factores, por ejemplo: heterogeneidad de las muestras a partir de las que se han obtenido dichas mediciones. Entre estos factores podrían encontrarse el rango etario de las muestras de las distintas publicaciones, así como el hecho de que algunos fueron realizados en población general y otros en muestras de pacientes con enfermedades alérgicas. Esto sugiere, junto con el tamaño de la muestra de estudio, que la tendencia a mayor prevalencia de sensibilización y alergia alimentaria encontrada en varones y en sujetos con antecedentes heredofamiliares de enfermedad alérgica no haya alcanzado el umbral de significancia estadística. No obstante, encontramos que, al igual que en el estudio de Camero-Martínez en población mexicana, la enfermedad alérgica más común fue la rinitis alérgica y la que también mostró mayor frecuencia de sensibilización.[12] Aunado a lo anterior, si consideramos que la sensibilización y alergias alimentarias se asocia con enfermedades alérgicas, entonces la estimación de la prevalencia en muestras de pacientes con este tipo de alteración representaría una sobreestimación al compararlo con la población general. Por otra parte, en el caso particular de este estudio, encontramos una mayor prevalencia de sensibilización a alérgenos alimentarios y de alergia alimentaria en participantes con asma respecto a las otras tres enfermedades alérgicas. No obstante, cabe mencionar que esto pudo deberse a la baja frecuencia de asma en la muestra. Para extrapolar este hallazgo a la población, es necesario corroborar su reproducibilidad en estudios futuros con muestras de mayor tamaño y representativas. De manera similar, esto podría suceder para la asociación entre la cantidad de enfermedades alérgicas en relación con la prevalencia de sensibilización a alérgenos alimentarios, que tampoco mostró asociación en este trabajo, lo que coincide con el hallazgo reportado en el estudio Macchina et al. en la población pediátrica italiana, quienes tampoco encontraron correlación entre las manifestaciones alérgicas y el patrón de sensibilización a alérgenos alimentarios inhalantes.[13] Guptar R.S et al. emprendieron un estudio en donde analizaron la prevalecía de alergia alimentarias y encontraron que los adultos tenían múltiples sensibilizaciones alimentarias, pero no se observó una relación directa entre la cantidad de enfermedades alérgicas y la prevalencia de sensibilización alimentos.[14]
Las investigaciones futuras deben continuar elucidando si, además de la cantidad de enfermedades alérgicas, el tipo de enfermedad alérgica puede relacionarse o no con la frecuencia de sensibilización a alérgenos alimentarios. Finalmente, el tipo de alérgenos alimentarios y su relación con la frecuencia de sensibilización en esta muestra parece corresponder con lo reportado en trabajos previos en población mexicana.[12]
Esta investigación evidencia que la sensibilización y la alergia alimentaria son alteraciones frecuentes en pacientes pediátricos y adultos con enfermedades alérgicas, con una prevalencia del 26.6 y 22.2%, respectivamente. La rinitis alérgica fue la comorbilidad más común y se observó una asociación significativa entre edad y sensibilización, sin embargo, no se encontró asociación con el sexo ni con antecedentes heredofamiliares. Los alérgenos más implicados fueron la nuez de nogal, caseína, cacahuate y camarón. En este estudio obtuvimos resultados similares a lo reportado en la literatura nacional e internacional con respecto a la prevalencia de sensibilización y alergia en pacientes atópicos. Estos resultados resaltan la importancia de continuar con esta línea de investigación, porque la prevalencia de alergia a alimentos ha ido en aumento de forma paralela a otras enfermedades atópicas, lo que implica mejorar el abordaje diagnóstico y terapéutico de este tipo de enfermedades, e identificar a los pacientes sensibilizados, sobre todo quienes han desarrollado alergia alimentaria.